Espero ver más información acerca de tu tema, que sea provechosa tu búsqueda, recuerda que es necesario leer el artículo que les envié con el fin empezar a estructurar el marco teórico.
Estimados compañeros y profesor: Como bien sabemos, las denominaciones “factura electrónica”, “factura telemática” y “factura digital” son equivalentes, si bien la denominación utilizada en la normativa es “remisión electrónica” o “remisión por medios electrónicos” de factura. También es de nuestro conocimiento que las facturas electrónicas se pueden emitir en diferentes formatos (EDIFACT, XML, PDF, html, doc, xls, gif, jpeg o txt, entre otros formatos que solamente lo expertos conocen a la perfección) siempre que se respete el contenido legal exigible a cualquier factura y que se cumplan ciertos requisitos para la incorporación de la firma electrónica cualificada. Según los expertos (y la autoridad hacendaria), una buena gestión electrónica en todos los pasos y documentos previos facilitará en gran medida la implantación de la factura electrónica y multiplicará exponencialmente los beneficios de la misma. Sin embargo, para hacer un proyecto de incorporar la factura electrónica a la gestión de una empresa, habitualmente implicará revisar el proceso de emisión y recepción de facturas y afectará a más áreas de gestión de las que puede parecer obvio. Para que los contribuyentes acepten de buen agrado la implementación de la factura electrónica se mencionan muchas razones, que van desde los puramente económicos hasta los ecológicos. Dentro de las ventajas comúnmente aceptadas, se encuentran las siguientes: Ahorro de costos; mejora de la eficiencia; optimización de la tesorería; obtención de información en tiempo real; reducción de tiempos de gestión; agilidad en la toma de decisiones; administración y contabilidad automatizadas; control de acciones erróneas; uso eficaz de recursos financieros, etc. El costo para las empresas dependerá siempre del grado de sofisticación de la solución adoptada, pues es difícil contabilizar el precio de la implantación de una solución de facturación electrónica en sentido amplio, aunque si podemos presumir que a mayor grado de complejidad de la plataforma y mayor automatización crecerá inevitablemente el costo de la puesta en marcha, a la vez que se lograrán mayores ahorros por cada factura emitida o recibida. Espero subir más comentarios, dependiendo de sus amables críticas y aportaciones Atentamente Alberto Corona Hernández
Estimado Alberto...
ResponderEliminarEspero ver más información acerca de tu tema, que sea provechosa tu búsqueda, recuerda que es necesario leer el artículo que les envié con el fin empezar a estructurar el marco teórico.
MEE Moisés
Estimados compañeros y profesor:
EliminarComo bien sabemos, las denominaciones “factura electrónica”, “factura telemática” y “factura digital” son equivalentes, si bien la denominación utilizada en la normativa es “remisión electrónica” o “remisión por medios electrónicos” de factura.
También es de nuestro conocimiento que las facturas electrónicas se pueden emitir en diferentes formatos (EDIFACT, XML, PDF, html, doc, xls, gif, jpeg o txt, entre otros formatos que solamente lo expertos conocen a la perfección) siempre que se respete el contenido legal exigible a cualquier factura y que se cumplan ciertos requisitos para la incorporación de la firma electrónica cualificada.
Según los expertos (y la autoridad hacendaria), una buena gestión electrónica en todos los pasos y documentos previos facilitará en gran medida la implantación de la factura electrónica y multiplicará exponencialmente los beneficios de la misma.
Sin embargo, para hacer un proyecto de incorporar la factura electrónica a la gestión de una empresa, habitualmente implicará revisar el proceso de emisión y recepción de facturas y afectará a más áreas de gestión de las que puede parecer obvio.
Para que los contribuyentes acepten de buen agrado la implementación de la factura electrónica se mencionan muchas razones, que van desde los puramente económicos hasta los ecológicos.
Dentro de las ventajas comúnmente aceptadas, se encuentran las siguientes:
Ahorro de costos; mejora de la eficiencia; optimización de la tesorería; obtención de información en tiempo real; reducción de tiempos de gestión; agilidad en la toma de decisiones; administración y contabilidad automatizadas; control de acciones erróneas; uso eficaz de recursos financieros, etc.
El costo para las empresas dependerá siempre del grado de sofisticación de la solución adoptada, pues es difícil contabilizar el precio de la implantación de una solución de facturación electrónica en sentido amplio, aunque si podemos presumir que a mayor grado de complejidad de la plataforma y mayor automatización crecerá inevitablemente el costo de la puesta en marcha, a la vez que se lograrán mayores ahorros por cada factura emitida o recibida.
Espero subir más comentarios, dependiendo de sus amables críticas y aportaciones
Atentamente
Alberto Corona Hernández